¿Un Nuevo Mundo ideológico?
Edición: 8 - La telefonía móvil en Venezuela, febrero, 2007
Por: Abog. Corina H. Cortés O.
Daniel Ortega en Nicaragua. Lula Da Silva reelegido en Brasil. Evo Morales en Bolivia. Chávez en Venezuela. Independientemente de la perspectiva con la cual se manejen las cosas, lo cierto es que el nuevo fenómeno del socialismo del siglo XXI crece y se expande alrededor de los países de Sur y Centroamérica, un fenómeno en parte incomprendido y en parte cuestionado.
Antes de elaborar opiniones personales, analicemos un poco de qué se trata específicamente esta tendencia política filosófica.
El socialismo del siglo XXI es una propuesta recopilada por Heinz Dieterich Steffan, la cual no es otra cosa que una matización de los principios básicos de las más viejas políticas de la historia, y más que una doctrina como tal, trata acerca de la nueva tendencia de gestión enfocada y afincada en el ser humano. También reconocida como la democracia participativa, cuyas directrices van desde la economía hasta la participación política, representa una alternativa para combatir y mejorar las debilidades de los procesos democráticos más formales.
Uno de los puntos que más desarrolla es la economía equivalente de mercado, como forma de contrarrestar los efectos predatorios del fenómeno globalizador, sin significar que se esté impidiendo o subestimando el importante papel que juegan la empresa trasnacional y la industrialización en el mundo; sencillamente pretende aportar soluciones y alternativas para las comunidades rurales, procurando la inclusión en el proceso económico a poblaciones y comunidades esparcidas alrededor de zonas aisladas, generando el autosustento, promoviendo la economía social. Ésta busca generar actividades de producción enfocadas hacia el servicio y dirigidas más allá del lucro. En pocas palabras, se aspira al “desarrollo endógeno y sostenible”.
Otro de los tópicos que toca este socialismo del siglo XXI es el procurar, a través de la gestión estatal, el dotar en prácticamente un 100% de vivienda, habitación y recursos idóneos para el uso y disfrute del suelo; obviamente, esta manera de manejar la estructura socioeconómica permite al individuo mejorar su nivel de vida de acuerdo a su propia actividad. Además, el socialismo del siglo XXI toca una nueva democracia, la democracia directa participativa. Ésta se refiere a la real participación en los asuntos públicos trascendentales de la mayoría de la sociedad, con la debida protección de las minorías. La democracia participativa es una modalidad expansiva de la democracia formal, permitiendo la participación social plena en los sectores políticos, económicos, culturales y militares. En conclusión, una forma de emancipación dirigiendo esfuerzos a la participación general comunitaria en el proceso de gestión.
¿Por qué en América Latina?
Ahora bien, ¿por qué es precisamente Latinoamérica la abanderada de este nuevo socialismo del siglo XXI? Las razones son más que evidentes. Inicialmente, las democracias imperfectas existentes desde mediados del siglo XX han traído graves consecuencias a la región. La corrupción, la pobreza extrema, el desempleo; el control de recursos y factores de producción solamente por pequeños sectores que participan también en el manejo de las instituciones; epidemias, la falta de preparación política y la improvisación han hecho que las comunidades en general busquen nuevas alternativas a sus problemas sociales más profundos. Por ello, si bien no es en todos los países, este fenómeno está presente de una u otra manera en todos y cada uno de los sectores.
El punto negativo y polémico del mismo es precisamente que, por nuestra impericia e inmadurez política a título general, las directrices del nuevo socialismo se ven malinterpretadas no solamente por mandatarios, sino también por las comunidades mismas.
Es inminente y necesario que Latinoamérica se estructure y fusione como un bloque de poder donde la cooperación y la solidaridad, así como la ayuda y protección de los menos favorecidos, se transformen en un punto de discusión de alto nivel; sin embargo, la preparación de las comunidades para su propio autosustento no significa solamente una gestión donde se abogue por economías equivalentes en teoría, sino además saber hacia dónde dirigir esa economía. No es solamente la aplicación de políticas públicas destinadas a mejorar la calidad de vida, o procurar la participación política activa; representa también un control férreo y constante del elemento de corrupción y el manejo de intereses ajenos al beneficio social, si realmente se quiere procurar la emancipación y la independencia como debe ser.
Es cierto que el socialismo del siglo XXI se expande y que estamos a las puertas de un nuevo fenómeno que puede presentar una alternativa para el fortalecimiento de la región. Sin embargo, debemos recordar que la ingobernabilidad no sólo depende de la gestión del Estado; en ocasiones, la favorecemos nosotros mismos.
Comentarios
Hay 1 solo comentariojose enrique gomez carrillo
Como habitante de una comunidad en el estado tachira, veo como hoy día el pueblo tiene grandes oportunidades de crecer y desarrollarse económicamente, hoy tenemos créditos en distintos entes del estado. Banfoandes, Banco del Pueblo, Banco de la Mujer, sumados a la gran labor que realizan las alcaldía y gobernaciones revolucionarias donde se le orienta a las comunidades con talleres y charlas para la elaboración de proyectos productivos en el área de la agricultura, turismo, pesca, artesanal, textil con buenos resultados esto a hecho que se formen pequeñas y grandes cooperativas que hoy día producen y se unen al crecimiento de la patria. también observo como se construyen escuelas bolivarianas, donde los niños tienen su desayuno, almuerzo y media tarde allí cuentan con salones de informática y aulas bien equipadas excelentes profesores, también poco a poco se incrementa la construcción de viviendas dignas con 3 habitaciones 2 baños y bien terminadas a pagar en 20 y 25 años con unas mensualidades muy bajas que oscilan entre 50 a 150 mil Bs. también se tienen subsidios considerables en vivienda. en definitiva, Venezuela esta cambiando gracias a las políticas del presidente Hugo Rafael Chaves Frias. aun falta mucho por hacer pero se hará y el mundo lo vera. el socialismo del siglo 21 es la esperanza de los pueblos y unidos lo lograremos. lo que se inicia con amor y sigue su rumbo con amor y enfrenta toda adversidad que se presente con amor por muy grande que sea el enemigo siempre vencerá el amor no tiene rivales y el socialismo del siglo 21 es amor para el pueblo para DIOS y para las naciones de América y el mundo.
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