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Hay que concentrarse en las oportunidades
Alfredo Orán, Presidente de Bridgestone-Firestone
Edición: 13 - 2008, lo que viene..., febrero, 2008
Por: Lexander Loaiza
Alta inflación, turbulencia política, subida de tasas de interés y disminución del PIB. son algunos de los elementos que según el nuevo presidente de Bridgestone-Firestone Venezolana, región andina y del Caribe, persistirán este año. Sin embargo, piensan enfrentar la situación con mayor inversión, disminución de costos y mucho optimismo.
Hay realmente muy pocas empresas que no ven con cautela el año que comienza, debido fundamentalmente a lo que algunos economistas han llamado la creciente distorsión que presentan ciertos valores de la macroeconomía del país. Un PIB impulsado por ingresos petroleros sin precedentes, pero un aparato productivo debilitado e incapaz de suplir las necesidades básicas de una sociedad que tiene una demanda de bienes y servicios ascendente.
Este escenario no es extraño para Alfredo Orán, presidente de Bridgestone-Firestone Venezolana, región andina y del Caribe, sobre todo porque la empresa, ubicada en plena zona industrial de Valencia, ha tenido dentro de su propio patio un reflejo representativo de la confrontación política que ocurre en el país y que es, según algunos, el origen de muchos de esos problemas.
Indicadores
Orán dice que este año no se puede esperar una inflación menor que la registrada durante 2007 (22,5%), por la sencilla razón de que hay muchas presiones que van a obstaculizar la meta que se han fijado las nuevas autoridades del gabinete económico del Gobierno Nacional. Entre esos factores menciona la alta demanda de bienes y servicios -producto de un incremento de la liquidez en poder del público- y el anclaje del tipo de cambio, que ha sobrevaluado la moneda venezolana con relación a su similar de los Estados Unidos. Agregó que el desabastecimiento y la reconversión monetaria han estimulado el crecimiento de los precios.
Sobre esto último, Orán no estima que el gobierno vaya a ceder demasiado en torno a una posible devaluación del bolívar con respecto al dólar; entre otras razones menciona la agenda política. Controlado desde febrero de 2003, con un cambio inicial de 1.400,00 bolívares por unidad, el precio de la divisa norteamericana seguirá más cerca de los 2,15 bolívares fuertes actuales que hacia arriba. No descarta que para flexibilizar su otorgamiento, sobre todo al sector manufacturero, se estudie la creación de un dólar intermedio, como lo ha habido en el pasado. Lo que sí es casi seguro es que, durante los 12 meses que vienen, continúen los estrictos controles legales para que los particulares, jurídicos o naturales, puedan acceder a los deseados billetes verdes.
La interacción de factores contradictorios en la economía venezolana será determinante, para Orán, en una disminución del ritmo de aumento del producto interno bruto. Esto colocaría el crecimiento entre un 4 y 5 por ciento, por lo menos tres puntos debajo de lo logrado en 2007. En cuanto a las tasas de interés y la oferta crediticia de los bancos, el presidente de la empresa manufacturera prevé que el costo del dinero va a subir sustancialmente, debido a la presión inflacionaria. De hecho, mencionó que ya se están advirtiendo signos importantes en ese sentido. Estima que las tasas activas podrían rondar el 40% este año, lo que restringiría la oferta crediticia, no tanto por política bancaria, sino más bien por apatía del mercado, al ver que ya no es tan buen negocio endeudarse.
Sobre el nivel de importaciones, el empresario dice que es muy difícil que las mismas bajen de los 54 mil millones de dólares que alcanzaron durante 2007; esto debido a la incapacidad del parque industrial venezolano de satisfacer una demanda de productos creciente. Sostiene que la única manera que el gobierno tendrá para atacar el problema del desabastecimiento será el recurrir a las compras en el exterior.
Acuerdos necesarios
La reciente entrada en vigencia del Impuesto a las Transacciones Financieras (ITF) y el incremento de la unidad tributaria son una muestra de algunos aspectos de carácter impositivo que el gobierno habrá de medir mejor antes de aplicarlos. El primero de ellos podría tener un impacto que se traduciría entre un seis y un ocho por ciento en los costos operativos de las compañías, debido a que, como el IVA, su ejecución posee carácter de espiral porque está presente en cada una de las etapas de los procesos productivos. De cualquier forma, para este empresario (quien asumió desde agosto pasado la presidencia de esta compañía transnacional y preside el Dividendo Voluntario para la Comunidad, entre otras responsabilidades), lo que vaya a pasar en el país en los próximos meses estará determinado por la capacidad de los sectores productivo privado y gubernamental de ponerse de acuerdo sobre el camino que se ha de escoger.
Recalcó que las decisiones deben ser más consensuadas que impositivas; esto con el objeto de limar las fricciones que han caracterizado la tormentosa relación que durante los últimos años ha mantenido el sector empresarial con el gobierno.